Después de decidir someterse a una cirugía HoLEP para tratar el crecimiento prostático, la pregunta que más se repite en consulta no es sobre la técnica, sino sobre la recuperación: ¿cuánto duele?, ¿cuánto tiempo llevaré la sonda?, ¿cuándo puedo volver a mi rutina? Esta guía resume, paso a paso, lo que la mayoría de los pacientes experimenta en las horas, días y semanas posteriores al procedimiento.
Línea de tiempo resumida
- Día 0 (cirugía): sonda vesical de tres vías, sala de recuperación y hospitalización breve.
- Día 1: retiro de la sonda en la mayoría de los casos y alta hospitalaria.
- Semana 1: ardor leve al orinar, posible sangrado intermitente y actividades ligeras.
- Semanas 2–4: mejoría progresiva del chorro urinario y regreso gradual a ejercicio y actividad sexual, con autorización médica.
- Semanas 6–12: resolución del sangrado y consolidación de la mejoría urinaria.
Las primeras horas: sala de recuperación
Al terminar la cirugía —que dura, en promedio, entre una y tres horas según el tamaño de la próstata— el paciente pasa un periodo en la sala de recuperación bajo vigilancia. Es normal despertar con una sonda vesical de tres vías, que permite lavar continuamente la vejiga con solución salina para evitar que se formen coágulos. También es normal ver la orina con un tono rojizo o rosado durante las primeras 24 horas: el lecho prostático, recién vaciado de tejido, sangra de forma controlada mientras cicatriza.
El primer día: alta y cuidados en casa
Gracias a que HoLEP retira el tejido prostático de forma más completa que otras técnicas, la mayoría de los pacientes permanece hospitalizado menos de 24 horas. La sonda suele retirarse al día siguiente del procedimiento, aunque en algunos casos —según el tamaño de la próstata o la evolución del sangrado— el médico puede decidir que el paciente la lleve uno o dos días más en casa, con una cita de control para retirarla.
Durante este primer día en casa, las recomendaciones generales son:
- Tomar abundantes líquidos para mantener la orina diluida y favorecer el lavado natural de la vejiga.
- Evitar esfuerzos físicos, pujar o cargar peso.
- Tomar los analgésicos indicados si hay molestia al orinar.
- Reportar al médico cualquier sangrado importante (no solo orina rosada) o imposibilidad para orinar.
La sonda: qué sentir y cuánto dura
La presencia de la sonda suele ser lo que más incomoda a los pacientes, más que el propio procedimiento. Genera sensación de urgencia o de «ganas de orinar» aunque la vejiga esté drenando correctamente; es una respuesta normal de la vejiga a la irritación local y no significa que algo esté mal. Una vez retirada, es común tener algo de ardor, urgencia o pequeñas pérdidas de orina los primeros días, mientras el esfínter recupera su tono después de meses o años de trabajar contra una próstata agrandada.
La primera y segunda semana: sangrado y molestias esperables
Dentro de la próstata hay múltiples vasos sanguíneos pequeños, por lo que es normal ver episodios de sangrado leve —sobre todo después de orinar con la vejiga muy llena, hacer un esfuerzo o tener más actividad física de la recomendada— durante las primeras semanas, e incluso de manera intermitente hasta 8 a 12 semanas. El ardor y la molestia al orinar suelen ser más notorios en la primera y segunda semana, y mejoran de forma progresiva.
También es frecuente experimentar episodios de incontinencia urinaria transitoria (pequeños escapes al toser, reir o hacer esfuerzo, o urgencia para llegar al baño). Esto ocurre porque el esfínter necesita «reaprender» a sostener el flujo una vez que el tejido que antes obstruía la salida ya no está. Los ejercicios de Kegel, indicados por el médico, ayudan a acelerar esta recuperación.
De la segunda a la cuarta semana: regreso a la actividad
La mayoría de los pacientes puede retomar actividades físicas ligeras, como caminar, alrededor de la primera semana, y actividades más demandantes —ejercicio de mayor intensidad, levantar peso, relaciones sexuales— hacia la tercera o cuarta semana, siempre con autorización del urólogo en la consulta de seguimiento. Conducir suele poder retomarse en cuanto el paciente se siente cómodo y ya no depende de analgésicos que alteren el estado de alerta.
Un efecto que conviene conocer de antemano es la eyaculación retrógrada (el semen viaja hacia la vejiga en lugar de salir por la uretra): es un efecto esperado de HoLEP, no una complicación, y no representa ningún riesgo para la salud.
Señales de alarma: cuándo llamar al médico
- Sangrado abundante, con coágulos grandes o que no mejora con reposo e hidratación.
- Fiebre mayor a 38°C o escalofríos.
- Imposibilidad total para orinar (retención).
- Dolor intenso que no responde a los analgésicos indicados.
Ninguno de estos síntomas debe esperar a la siguiente consulta: son motivo de contacto inmediato con el equipo médico.
¿Cuándo se nota la mejoría real?
Muchos pacientes notan una mejoría marcada en la fuerza del chorro urinario desde los primeros días, una vez retirada la sonda, precisamente porque la cirugía HoLEP retira una cantidad de tejido prostático mayor que otras técnicas. Sin embargo, la mejoría completa —sin ardor, sin urgencia, sin escapes— suele consolidarse entre la sexta y la duodécima semana, conforme cicatriza el lecho prostático y el esfínter recupera su fuerza.
Este artículo tiene fines educativos y resume lo que reportan la mayoría de los pacientes; no sustituye una valoración médica individualizada, ya que la velocidad de recuperación varía según el tamaño de la próstata, la salud general del paciente y otros factores clínicos. Para más detalle sobre el procedimiento, puede consultarse esta explicación de Johns Hopkins Medicine. Si tiene programada una cirugía HoLEP o está considerando esta opción, la consulta de valoración es el espacio indicado para resolver dudas específicas sobre su caso y su proceso de recuperación.

